Hay una diferencia enorme entre "mi puerta no funciona" y "mi puerta abre pero no cierra". La primera frase puede ser cualquier cosa. La segunda es casi un diagnóstico en sí misma, y merece la pena entender por qué.
En cualquier puerta automática bien instalada, abrir y cerrar no son operaciones simétricas. Abrir es seguro: la puerta se aleja del suelo y de las personas. Cerrar es la maniobra peligrosa, porque la puerta avanza hacia el suelo y puede atrapar a alguien o algo. Por eso todas las protecciones actúan sobre el cierre, no sobre la apertura.
Consecuencia directa: si tu puerta sube con normalidad, ya sabes que el motor tiene fuerza, que llega corriente, que el mando funciona y que la mecánica se mueve. Todo eso está descartado. Lo que queda es el sistema de seguridad haciendo exactamente su trabajo.
La prueba de treinta segundos que casi nadie hace
Antes de nada, mira el cuadro de maniobra o el motor. Prácticamente todos llevan un led de estado, y ese led te está contando lo que pasa.
| Lo que ves | Lo que significa |
|---|---|
| Un led parpadea de forma rítmica y constante | Código de error. El cuadro sabe qué le pasa; cuenta los parpadeos y mira el manual |
| Un led de seguridad apagado que debería estar encendido | Fotocélula cortada o desalineada. Es la causa nº1 |
| Intenta bajar unos centímetros y vuelve a subir | Detección de obstáculo: hay algo o la puerta roza |
| No se mueve nada al dar la orden de cierre | El cuadro está bloqueado por una seguridad antes de intentarlo |
| Baja solo si mantienes pulsado el botón de pared | Modo hombre presente. Confirma que la seguridad está intervenida |
Ese último caso merece una aclaración importante, porque mucha gente cree que ha "arreglado" la puerta cuando descubre que así sí baja. No la has arreglado: has usado el modo de emergencia que exige que estés mirando la puerta mientras baja, precisamente porque las protecciones automáticas no están operativas. Sirve para salir del paso un día. No es una forma de usar la puerta.
Causa 1: las fotocélulas. Con diferencia, la más frecuente
Las fotocélulas son dos piezas enfrentadas a un lado y otro del hueco, normalmente a unos veinte o cincuenta centímetros del suelo. Una emite un haz infrarrojo y la otra lo recibe. Si el haz se interrumpe, el cuadro entiende que hay algo en el paso y prohíbe el cierre.
Es el sistema que impide que la puerta baje sobre un coche, un niño o un animal. Y es la causa de la inmensa mayoría de las puertas que abren pero no cierran.
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- Suciedad en la lente. Polvo, telarañas, salpicaduras de lluvia con tierra. Es la primera a comprobar y se resuelve con un paño seco. Una telaraña delante de la lente basta para dejar la puerta abierta toda la noche.
- Desalineación. Un golpe con el coche, con una bici o con una maceta desplaza una de las dos piezas unos grados y el haz deja de llegar. Ni siquiera hace falta que se note a simple vista.
- Sol directo sobre el receptor. Esta es la que vuelve loca a la gente, porque falla solo a ciertas horas. En puertas orientadas de forma que el sol bajo del amanecer o del atardecer da de frente al receptor, el infrarrojo del sol lo satura y el cuadro lee que el haz está cortado. Si tu puerta falla solo a las ocho de la tarde en invierno, es esto casi con seguridad.
- Un objeto en el paso que no ves. Una bolsa, un cubo, una hoja de cartón, la rueda de una bicicleta apoyada. Agáchate a la altura de las fotocélulas y mira desde una a la otra.
- Humedad o corrosión en el cableado. En puertas exteriores, el borne de conexión se corroe con los años. El síntoma es intermitente y empeora cuando llueve.
Cómo comprobarlas tú
Con la puerta abierta, pasa la mano lentamente por la línea entre las dos fotocélulas. En la mayoría de modelos verás un led de una de las dos cambiar de estado. Si al cortar el haz no cambia nada, el sistema ya estaba cortado antes de que pusieras la mano.
Limpia las dos lentes con un paño seco y vuelve a probar. Es gratis y resuelve una parte considerable de los avisos.
Causa 2: la banda de seguridad del canto inferior
En puertas seccionales, industriales y en muchas de comunidad, el borde inferior lleva una banda sensible: un perfil de goma que detecta el contacto e invierte la marcha al instante.
Cuando esa banda se deteriora, se moja por dentro o pierde continuidad eléctrica, el cuadro deja de recibir su señal de "estoy bien". Y aquí hay un detalle de diseño importante: el sistema está pensado para que, ante la duda, la puerta se quede abierta. Un fallo de la banda no puede traducirse en una puerta que cierra sin protección.
Por eso una banda averiada da exactamente este síntoma: sube perfectamente, y no baja.
No es una reparación de usuario. Pero saber que puede ser la banda te ahorra que te cambien un cuadro de maniobra que estaba perfecto.
Causa 3: detección de obstáculo por rozamiento
Aquí el matiz es fino y vale mucho: el cuadro no distingue entre "hay un niño debajo" y "la puerta roza en la guía". Mide esfuerzo. Si al bajar encuentra más resistencia de la esperada, invierte la marcha.
La pista para reconocerlo: siempre se para en el mismo punto del recorrido. Si tu puerta baja treinta centímetros y vuelve a subir, y lo hace exactamente igual todas las veces, no es una seguridad electrónica: es mecánica en ese tramo.
- Rodillo agarrotado o roto en un lateral.
- Guía golpeada y deformada en ese punto concreto.
- Bisagra suelta que desalinea el panel.
- Cable de acero destensado o saliéndose del tambor.
- Suciedad acumulada en la guía tras una obra.
El atajo que no debes tomar
Existe un parámetro de fuerza en el cuadro. Subirlo hace que la puerta "supere" el rozamiento y vuelva a cerrar, y es lo que hace mucha gente para quitarse el problema de encima.
Lo que has hecho con eso es desactivar de facto la detección de obstáculo. La puerta ya no distingue un rozamiento de una persona, porque le has dicho que empuje más fuerte pase lo que pase. Y el rozamiento sigue ahí, comiéndose la pieza que lo causaba.
Causa 4: el cierre automático desactivado o mal configurado
Este caso es distinto a todos los anteriores y conviene descartarlo pronto, porque no es una avería.
Si tu puerta sí cierra cuando das la orden con el mando, pero no se cierra sola pasado un tiempo, no hay nada roto: la función de cierre automático está desactivada o su temporizador está a cero. Se activa por parámetro en el cuadro.
Y hay una condición que muchos desconocen: el cierre automático solo debe estar activo si la instalación tiene las seguridades completas y funcionando. Un instalador serio no lo activa en una puerta sin fotocélulas operativas.
Causa 5: un pulsador o selector encallado
Menos frecuente, pero muy desconcertante cuando pasa. Si un pulsador de pared, un mando con la tecla atascada o un selector de llave se queda enviando señal continua, el cuadro recibe una orden permanente y se queda en un estado del que no sale.
El síntoma característico: la puerta abre y se queda arriba sin que nadie haya dado la orden, o vuelve a abrir sola justo después de que empieces a cerrar.
Comprobación: desconecta o mira si algún mando tiene una tecla hundida, y revisa si un pulsador de pared se queda pegado al soltarlo. En comunidades, sospecha del mando que un vecino lleva en el bolsillo del pantalón.
Causa 6: los finales de carrera se han desajustado
El cuadro necesita saber dónde termina el recorrido. Ese límite lo marcan los finales de carrera, mecánicos o por encoder. Si el de cierre se desplaza, pueden pasar dos cosas: que la puerta se detenga antes de llegar al suelo, o que intente seguir bajando cuando ya ha llegado y el cuadro corte por sobreesfuerzo.
Se desajustan con el uso normal, con un golpe o después de una intervención en la que se movió el conjunto. Es un ajuste rápido para un técnico, y merece la pena hacerlo bien en lugar de compensarlo con fuerza.
Orden de comprobación, de gratis a caro
| Paso | Qué haces | Coste |
|---|---|---|
| 1 | Miras si hay algo en el paso, a la altura de las fotocélulas | Nada |
| 2 | Limpias las dos lentes con un paño seco | Nada |
| 3 | Compruebas si están alineadas y si alguna se ha movido | Nada |
| 4 | Miras el led del cuadro y cuentas los parpadeos | Nada |
| 5 | Anotas si se para siempre en el mismo punto | Nada |
| 6 | Compruebas si falla solo a ciertas horas (sol) | Nada |
| 7 | Llamas con toda esa información en la mano | Visita más corta |
Los seis primeros pasos son gratis y resuelven un porcentaje alto de los casos. El séptimo, hecho con la información de los seis anteriores, convierte una visita de diagnóstico en una reparación directa.
Lo que no debes tocar nunca
Los muelles de torsión y sus cables acumulan una cantidad de energía enorme. Manipularlos sin las barras de tensado correctas es la causa de los accidentes graves con puertas de garaje, y no es una advertencia de manual: es la razón por la que existe herramienta específica.
Tampoco se ajustan a ojo los parámetros de fuerza del cuadro de maniobra. Subir la fuerza hace que una puerta que rozaba vuelva a moverse, y eso desactiva de facto la detección de obstáculo, que es la seguridad que impide que la puerta empuje contra una persona.
Mientras tanto: ¿la dejo abierta?
Es la pregunta práctica que todo el mundo tiene y casi nadie hace en voz alta. Una puerta de garaje abierta toda la noche es un problema de seguridad real, sobre todo en comunidades.
Si el modo hombre presente funciona, puedes cerrar manteniendo el botón pulsado, mirando la puerta durante todo el recorrido y asegurándote de que no hay nadie en el paso. Eso te permite cerrar esta noche.
Lo que no debes hacer es dejar la instalación funcionando así de forma indefinida, ni bloquear las fotocélulas con cinta para que la puerta cierre sola. Eso último lo hemos visto más veces de las que nos gustaría, y convierte una puerta segura en un peligro para quien pase por debajo.
Si después de los seis pasos sigue sin cerrar, ya es trabajo de reparación de puertas de garaje en Toledo o en Madrid, y la visita empieza con el diagnóstico hecho.